Isla de Tabarca

Mucho más que playa y agua cristalina, embárcate con nosotros y descubre su encanto
Frente al cabo de Santa Pola, a sólo veintidós kilómetros del puerto de Alicante, se encuentra la isla de Tabarca, el pequeño gran tesoro habitado de la Comunidad Valenciana. Aunque se conoce normalmente como isla de Tabarca, en realidad es un pequeño archipiélago formado por la isla principal, tres islotes y numerosos escollos. En 1986 fue declarada Reserva Marina del Mediterráneo. Aún siendo la más pequeña de todo el Mediterráneo con población –tiene una longitud de 1.800 metros y un ancho de 400– ofrece una gran variedad de servicios y encantos. Entre ellos, la arquitectura de su pueblo amurallado, una exquisita oferta gastronómica, alojamiento en los mejores hoteles y hostales y un montón de actividades para hacer en familia, en pareja y con amigos.

Cómo llegar a Tabarca

Elige tu puerto y el medio de transporte que más se adapte a tus necesidades.
Existen diferentes medios de transporte que operan durante todo el día y tienes la posibilidad de zarpar desde Santa Pola, Torrevieja, Alicante o Benidorm. El transporte más común y elegido entre los viajeros es la Tabarquera. Se trata de un barco de grandes dimensiones, tipo catamarán, que hará de tu travesía un paseo agradable donde podrás disfrutar de la navegación y los paisajes que ofrece la costa alicantina, así como, del fondo marino a la llegada de la reserva marina natural pues algunas incluso disponen de visión submarina.
También existen barcos más pequeños con los que alcanzarás la isla con mayor rapidez e iguales condiciones de confort. Otra opción son las lanchas rápidas, con las que alcanzarás la costa tabarquina en tiempo récord. Aunque puedes comprar tu ticket en las cabinas habilitadas en el puerto para ello, en temporada alta te encontrarás con largas colas y esperas, por eso, te recomendamos que hagas ya tu reserva a través de nuestra web o a través de WhatsApp.

Qué comer en Tabarca

La oferta culinaria de Tabarca es otra de las maravillas que esconde la isla, los platos estrella; el caldero tabarquino, considerado joya gastronómica nacional, el gazpacho de mero, los arroces, el marisco fresco y las frituras.

Dormir en Tabarca

Si no te conformas con pasar el día en la Isla, te recomendamos diversas opciones de alojamiento para disfrutar la noche mediterránea con el encanto del ambiente marinero en este paraíso natural.

Hoteles

Si prefieres algo más sofisticado, donde poder alojarte y estar en primera línea de playa, lo puedes encontrar en cualquier hotel de Tabarca.

Casas Tabarquinas

Algunas son antiguas casas de pescadores reformadas con un encanto muy mediterráneo, perfectas tanto para una estancia larga como corta.

Hostales

Si buscas un alojamiento sencillo en un entorno familiar y económicamente asequible, encontrarás unos maravillosos hostales con vistas al mar, perfectos para ti.

Qué hacer en Tabarca

Vive la experiencia de la navegación embarcándote en un velero o timoneando un barco. Si eres amante de la velocidad, dispara tu adrenalina con nuestro speed boat o nuestras motos de agua. Si te fascina la naturaleza, puedes practicar snorkel o buceo para descubrir el fondo marino de la isla o realizar una ruta de senderismo junto a nuestro guía, que te acompañará en tu aventura y te mostrará los secretos, historia y lugares de Tabarca.

Actividades destacadas

Snorkel y Buceo

Motos de Agua

Alquiler de Barcos

Parasailing

Un poco de historia …

Ven a la Isla de Tabarca, un paraíso al alcance de tu mano. Déjate seducir por sus playas paradisíacas de arena blanca y aguas cristalinas. Sumérgete en esta reserva natural y vive una experiencia inolvidable, donde encontrarás gran cantidad de peces, estrellas de mar, tortugas e infinidad de especies. Su faro es un gran atractivo turístico, de fácil acceso y muy visitado por su gran encanto.

La Isla de Tabarca, aun siendo de pequeñas dimensiones, hay una gran variedad de servicios como restauración, alojamiento en casa u hotel, transporte, servicio de atención médica, punto de información, museo, etc.

Este paraíso, único en España, está compuesto por tres islotes unidos naturalmente, se encuentra a unos 5 kilómetros mar adentro, frente a Santa Pola y a su vez se encuentra a unos 20 kilómetros de Alicante, 50 km de Benidorm y unos 25 Km de Torrevieja. Es un referente en cuanto al turismo en la Comunidad Valenciana y se encuentra en el Top 10 de las mejores agencias de viajes.

Para llegar desde Benidorm se puede subir a un barco que tras hora y media de travesía nos deja en el puerto de la isla para pasar el día y recogernos a final de la tarde. En Santa Pola podemos encontrar barcos que realizan numerosos viajes a lo largo del día. Es el puerto que más oferta de transporte tiene. Desde Alicante y Torrevieja, hay varias salidas diarias, pero la oferta es más reducida que desde Santa Pola.
Es la única isla habitada de la Comunidad Valenciana. Tiene una longitud de 1800 metros por lo que es muy fácil de recorrer en su totalidad y en el mismo día.

Aún conserva murallas y monumentos del siglo XVIII que recuerdan las épocas de piratería y batallas marítimas, así como su Iglesia. Esta Iglesia fue construida en 1769. Su faro comenzó a construirse en el año 1850.

Aventúrate a conocer una isla peculiar que fue hace cientos de años, guarida de peligrosos piratas berberiscos cuyo espíritu todavía habita en las calas y playas que hay la isla de tabarca. Duerme en algún hotel o casa de la isla y vive una experiencia mágica.

En la Isla de Tabarca, incluso en la misma playa, se han hallado restos de la época romana (de las cuales podemos ver alguna muestra en su museo), que indican que ya estuvo poblada antaño, aunque actualmente no hay ruinas que confirmen que hubo un asentamiento estable en la isla y no existe información al respecto. A pesar de esto, existen restos de una necrópolis, restos de pecios hundidos que aún conservan sus ánforas, así como alguna casa o edificios tal vez industriales.

Es posible que se identifique con la Planesia de los antiguos griegos, la cual Estrabón, en uno de sus viajes, la detallo como una isla de España con gran peligro debido a las numerosas rocas que emergen de sus aguas o que quedan escondidas a muy poca profundidad en sus playas y que por ello se relatan muchos naufragios de barcos romanos que se han ido encontrando alrededor de la Isla de Tabarca. Por otra parte el geógrafo ceutí al-Idrisi también la denominó  “Blantsta”, proveniente del nombre griego.

En el siglo XIII se comienza a planificar el establecimiento de fortificaciones. Los manuscritos de construcción de la primera torre defensiva data  del año 1337, pero no se sabe a ciencia cierta si la obra llegó a ser ejecutada, ya que no existe información de esto. Ya en el siglo XV, en el año 1427 se planteó construir un sistema de defensa efectivo para evitar que la isla fuera ocupada por corsarios berberiscos que venían de las costas de Argel y la usaban como campamento base para lanzar sus ataques contra el Campo de Alicante y el Bajo Vinalopó, navegando en sus aguas hasta llegar a la costa. Durante esos tiempos esta isla fue conocida como la Isla de San Pablo (Illa de Sant Pau). Se dice que justo en este lugar fue donde desembarcó el apóstol. También fue conocida como Isla Plana (Illa Plana) años atrás, aunque hay cronistas que la asocian a denominaciones Alones Ínsula e Islote de Santa Pola.

Durante el reinado de Felipe III de España, se barajó la idea de construir una enorme fortificación, pero esta idea fue perdiendo fuerza por el gasto desorbitado que supondría. A pesar de todo, en el año 1760 empezaron a realizarse las primeras construcciones de edificios en la isla gracias al conde de Aranda, que instó también a la colonización de Sierra Morena. La historia de la actual Tabarca empieza en el año 1768, con Carlos III, gracias al mercedario fray Juan de la Virgen, el cual  liberó a un grupo de sesenta y nueve familias de origen ligur que, gobernadas en aquel momento por la República de Génova y que se encontraban afincadas en la tunecina isla de Tabarka. Esta isla, estaba a una distancia de unos 300 metros de las costas del norte de África, había sido sometida por el Rey de Túnez en 1741 y esclavizó a todos sus habitantes. De esa forma permanecieron hasta el 14 de octubre de 1768, en que comenzó la redención, que se extendió hasta el 8 de diciembre de aquel año. Lo más probable es que los tabarquinos pudieran llegar por mar hasta Cartagena y, de allí, por carretera hasta la ciudad de Alicante, donde se instalaron de manera provisional en el Colegio de la Compañía de Jesús, que quedó libre después que los jesuitas fueran expulsados en 1767. La fecha más contrastada de su llegada a Alicante es el 19 de Marzo de 1769. Tras dicho tiempo en la ciudad, el conde de Aranda Trasladó a estas familias a la isla de Santa Pola ( Isla de Tabarca), con la finalidad de otorgarles un lugar parecido al que provenían y pudiesen desarrollar las actividades, como la pesca, que venían desarrollando en su pueblo de origen. EL conde también pensó que una población civil estable en la isla, sería más ventajosa a la hora de mantener la isla. Por estos motivos, además de construir el fuerte, también se construyeron casas, formando un poblado con categoría de ciudad, que fue nombrado como Nueva Tabarca. Esta población ascendía a un total de 296 habitantes en aquellos años. De estos tabarquinos, se sabe que 31 provenían de Italia, 137 de Tabarka, En total, fueron 296 los tabarquinos instalados en la isla, de los cuales 31 habían nacido en Italia, 137 en Tabarka, 70 durante el cautiverio de Túnez y otros 58 en el cautiverio de Argel

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